Los peligros del sillonball

Los peligros del sillonball

Ya sabes que en esta página somos fans del sillonball, ahora bien, no siempre. Con cierta mesura. Y es que estar todo el día pegado al sillón puede provocar problemas, que hoy vamos a analizar. Lo mejor es compartir minutos de sillonball con otras actividades. Ahora te vamos a dar razones para levantarte.

Lo primero que tienes que saber es que La falta de actividad física y la mala alimentación son la segunda causa de muerte en el mundo después del tabaquismo. Según un informe publicado, la inactividad física provoca 3,2 millones de muertes prematuras cada año. Una barbaridad que hay que intentar cambiar. Además, la OMS sitúa a España como uno de los cuatro países más sedentarios de Europa, por detrás de Grecia, Bulgaria y Portugal. Es curioso que tres países que presumimos de contar con la dieta mediterránea luego estamos liderando esta clasificación.

La actividad física tiene que ser básica a todas las edades. Cada uno con un ritmo. Igual que el ejercicio físico ayuda a segregar endorfinas (hormona de la felicidad) e influye de forma positiva en el estado de ánimo, se puede pensar que la falta de actividad física genera el efecto contrario. Ahora bien, no todo el mundo que es sedentario le pasa esto, también entra en juego la predisposición de cada persona.

El sedentarismo duplica el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo II a la vez que aumenta el riesgo de padecer hipertensión arterial. Síntomas todos ellos de una posible obesidad. Afortunadamente ahora las técnicas de cirugía han evolucionado mucho. En la Clínica Imos tienen un programa médico multidisciplinar que ayuda a perder peso y a mejorar la salud gracias a la reeducación en alimentación. Un aspecto básico para poder salir adelante.

Fumadores

Si estás fumando y quieres dejarlo, te va a costar mucho. Las personas sedentarias, esas que no se levantan del sillón, tienen menos facilidad para abandonar el tabaquismo y seguir una dieta saludable. En otras palabras, la actividad reduce de forma aguda el deseo de fumar.

La vida de sillonball se asocia con algunos tipos de cánceres. Lo dice el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer, la relación entre inactividad y cáncer es sólida. Habla de la relación con el de colon porque la falta de ejercicio hace que disminuyan en nuestro cuerpo los niveles de ciertas hormonas y enzimas protectoras, hace que los alimentos estén más tiempo en el intestino (lo que incrementa el riesgo de padecer cáncer de colon) y empeora la respuesta de nuestros sistema inmunitario. Así pues hay que ponerse en marcha en cuanto pueda, porque vas a prevenir la aparición de esta maldita enfermedad.

Es la pescadilla que se muerde la cola. La vida sedentaria genera más inactividad o como se suele decir, sofá llama a sofá. Si hay alguna razón que te lleva a la inactividad y luego no abandonas este estilo de vida acabas entrando un círculo vicioso que te genera más inactividad de la que cada vez es más difícil salir.

Las personas sedentarias suelen presentar más problemas para dormir. Los especialistas en medicina del sueño recomiendan practicar ejercicio físico para garantizar un buen descanso nocturno. Según señalan, la actividad física facilita el sueño y lo hace más reparador siempre y cuando realice como mínimo tres horas antes de ir a dormir.

Mal esperma

Y ojo, el estar todo el día haciendo sillonball puede provocar peor sexo e incluso perder a tu pareja. Como es lógico, la pareja querrá hacer algo nuevo, salir, dar una vuelta, si te ve todo el día en el sillón eso va a provocar una falta de deseo. Lo más probable es que tenga que buscare algo fuera, ya que en casa no lo tiene. Además si está pensando en tener hijos, el esperma será de peor calidad. De acuerdo a un trabajo de la Escuela Emory de Medicina, el ejercicio tiene algo así como un efecto protector contra la disfunción eréctil y tienen menos volumen de eyaculado, espermatozoides más lentos o más escasos y menos cantidad de testosterona y otras hormonas necesarias para la formación del esperma.

Tampoco hace falta que ahora nos echemos a la calle y hagamos barbaridades atléticas. Lo ideal es realizar una actividad moderada tres veces a la semana, es decir 150 minutos semanales. Hay que seguir un ritmo continuado, no vale con hacer una vida normal y de repente pegarse una carrera. Lo  mejor es la constancia.