Inteligencia emocional, entre otras

Inteligencia emocional, entre otras

Entendemos como inteligencia la habilidad innata al ser humano para adquirir conocimientos, pensar y razonar con eficacia y manejarse en el entorno de una manera adaptativa. Aunque se ha definido y redefinido de numerosas maneras y en la actualidad, se maneja de forma habitual la teoría de las inteligencias múltiples.

A lo largo de las últimas décadas, el concepto de inteligencia, fue adquiriendo nuevas dimensiones, apartándose de lo estrictamente académico. De pensar siempre en la inteligencia como una sola capacidad, se pasó a contar con cuatro posibles tipos de inteligencia, luego a ocho y posteriormente, a doce.

Estos hallazgos o teorías, o simplemente expansión mental, permiten ampliar el concepto de inteligencia y no desestimar otras habilidades relacionadas con la mente y el intelecto cuando estas, no se centran exclusivamente en el aprendizaje escolar. Podemos entender que, la inteligencia, viene determinada por la genética, pero también, es posible desarrollarla.

Gracias a la aparición de la teoría de las inteligencias múltiples, un alumno poco capacitado para una asignatura no se condena, simplemente se entiende que sus habilidades se encaminan en otra dirección. Una persona, puede no ser buena en matemáticas, pero si en literatura o viceversa. No se puede destacar en todo, aunque algunos, cuenten con numerosas capacidades intelectuales.

En cualquier caso, es posible definir varios tipos de inteligencia y comprobar cuales posee cada individuo sin que implique ser más o menos limitado intelectualmente.

Uno de los tipos de inteligencia más conocidos en la actualidad, es la emocional. Según los profesionales de PSI psicólogos, cada vez son más las personas interesadas en fomentar y desarrollar su propia inteligencia emocional.

De forma generalizada, el conocimiento de los doce tipos de inteligencia reconocidos en la actualidad, puede resultar de gran utilidad. Identificando las habilidades personales para las que mejor capacitación se tiene, es posible lograr mayor satisfacción personal y explotar esos talentos, en lugar de frustrarse intentando imposibles. Así mismo, identificar las habilidades en las que se tiene menor capacidad, puede utilizarse para desarrollarlas con un poco de esfuerzo. De ahí, que, en los últimos años, la inteligencia emocional sea una de las capacidades que más se pretende potenciar.

Pero, ¿qué es la inteligencia emocional?

La definición es bastante sencilla, se entiende como inteligencia emocional la capacidad de conocer, reconocer y manejar nuestras propias emociones y sentimientos, así como en otras personas.

Esta habilidad, tiene un impacto directo en la gestión de las relaciones inter e intrapersonales. Por tanto, se trata de una capacidad vital para desenvolvernos en los diferentes ámbitos de nuestra vida, ya sea laboral, académico o personal.

Este tipo de inteligencia (como se esta comprobando que sucede con el resto de ellas) se adquiere y aprende durante la vida. Algunas personas poseen esa clase de inteligencia de forma natural y con los años la van potenciando, en tanto que otras, la van aprendiendo y desarrollando. Empatía, automotivación, autocontrol, entusiasmo y manejo de las emociones son rasgos que poseen las personas con mayor inteligencia emocional.

Las características que poseen las personas con un elevado grado de IE son:

  • Atienden a sus emociones. Las personas que desarrollan su inteligencia emocional, analizan sus emociones, las escuchan y no solo las sienten.
  • Conocen sus sentimientos y no los reprimen. Saben expresar los mismos de forma clara y empática.
  • Analizan sus proyectos y metas. No viven en un sueño, sino que razonan sobre si pueden alcanzar o no un objetivo.
  • Hacen balance de sus acciones. Son conscientes de que todo tiene un lado positivo y otro negativo, centrándose en aquello que puede solucionar o ser útil.
  • No se toman las acciones ajenas como algo personal. Si algo no sale como espera o alguien interfiere en sus planes, analizan la situación para identificar el error y las posibles mejoras.
  • Son autocríticos. No se dejan controlar por sus emociones, deciden como gestionar las mismas.
  • Empatizan con los demás. Se fijan en las emociones ajenas para saber como es mejor relacionarse con otras personas.
  • Conocen gente de forma continua, pero se rodean de personas de confianza. A través de otras personas adquieren conocimientos y puntos de vista diferentes, pero no pierden el tiempo en relaciones toxicas e innecesarias.
  • Se automotivan. Cuando algo deja de motivarles buscan otras motivaciones para renovar sus emociones.

Dentro de la inteligencia emocional, podemos encontrar cinco aspectos o tipos básicos que las personas con elevado nivel de gestión emocional, pueden poseer o adquirir:

  • Empatía: este rasgo permite entender como se sienten los demás y aprender a comunicarse de manera efectiva. Cada persona reacciona de forma diferente ante los estímulos, según el contexto y la experiencia.
  • Habilidades sociales: esta capacidad influye en las relaciones interpersonales, el liderazgo, la gestión de los conflictos, la cooperación y el trabajo en equipo se obtienen si cuentas con unas buenas habilidades sociales.
  • Autoconocimiento: factor clave para reconocer los sentimientos propios y saber como pueden afectar nuestras acciones. Conciencia emocional y confianza influyen en su desarrollo.
  • Motivación: este aspecto se relaciona directamente con el compromiso para alcanzar un objetivo. Mantener una actitud positiva y la iniciativa para plantearse nuevas metas.
  • Autocontrol: esencial para alcanzar una elevada inteligencia emocional. Gestionar las emociones es uno de los pilares para desarrollar todo el potencial emocional.

Las personas que gozan de una buena IE, son capaces de valorar los triunfos ajenos sin comparar. Aceptan los errores y aprenden de ellos, no juzgan si se sienten bien o mal, saben que las emociones son transitorias. Comprenden y asimilan las emociones que sienten sin confundir una con otra, etc.

Desde su aparición y aceptación como inteligencia, la gestión emocional esta a la orden del día en todos los ámbitos de la vida. Su desarrollo y potenciación, son fundamentales para el propio desarrollo personal y la salud mental. A nivel social, laboral y familiar, contar con una buena inteligencia emocional contribuye a una notable mejora de las relaciones. A nivel personal, saber conocer las emociones y gestionarlas de manera correcta, contribuye a mantener un mejor equilibrio psicológico.

Otros tipos de inteligencia

Reconocer otros tipos de inteligencia determinan el enfoque académico que debe seguir el estudiante. Si bien, antes de que se establecieran estos nuevos tipos de inteligencia y se reconocieran como posibles, toda educación académica se regia por los mismos patrones y principios, ahora, se establecen diferencias en función de las capacidades de cada alumno.

En la edad adulta, esto puede ser menos relevante que en la infancia, en cierto modo. Aunque saber los tipos de inteligencia que posees y cuales son las actitudes para las que estas capacitado, puede marcar la diferencia en muchos aspectos.

Cada persona cuenta con unas aptitudes innatas, saber cuales son y potenciarlas, propiciará de forma inestimable el desarrollo personal de la persona. Inherentemente a este hecho, ser conocedor de cuales son tus verdaderos puntos flacos, te dota de la capacidad para decidir si quieres trabajar en ellos y potenciarlos, en lugar de sentirte inferior.

A saber, los diferentes tipos de inteligencia que se contemplan en la actualidad son:

  • Inteligencia lingüístico verbal. Se trata de la capacidad que posee la persona para desenvolverse utilizando el lenguaje en cualquiera de sus formas de expresión. Un ejemplo de personas con este tipo de inteligencia son las que poseen dotes para la escritura.
  • Inteligencia lógico matemática. Es la capacidad que se relaciona directamente con la habilidad para razonar de manera lógica y lograr realizar o resolver cálculos matemáticos.
  • Inteligencia espacial. En este caso, las personas que cuentan con un elevado nivel de inteligencia, cuentan con una gran capacidad para transformar el espacio y visualizarlo. Su percepción del entorno visual les dota como excelentes fotógrafos o dibujantes.
  • Inteligencia musical. La capacidad que otorga este tipo de inteligencia, va ligada a todo lo relacionado con la música. Expresarse a través de ella o interpretarla, no supone ningún esfuerzo. Compositores de renombre cuentan con una excelente inteligencia musical.
  • Inteligencia corporal cinestésica. Expresar sentimientos o ideas valiéndose exclusivamente del cuerpo es la habilidad que confiere este tipo de inteligencia. Todo lo relacionado con la expresión corporal es fruto de la inteligencia corporal cinestésica. Deportistas y bailarines hacen gala de ello.
  • Inteligencia intrapersonal. Se trata de la capacidad que facilita el autoconocimiento.
  • Inteligencia interpersonal. Las personas con elevado nivel de este tipo de inteligencia, poseen la habilidad para relacionarse con otras personas de la manera más adecuada y empática. Personas extrovertidas y carismáticas suelen contar con un alto grado de inteligencia interpersonal.
  • Inteligencia naturalista. Este tipo es la última de las inteligencias predominantes del concepto original de inteligencia. La capacidad para el estudio y observación de la naturaleza esta altamente relacionada con ella.
  • Inteligencia existencial. Cuestionarse la propia existencia es la habilidad que proporciona esta inteligencia. Psicólogos, pensadores y filósofos son un claro ejemplo.
  • Inteligencia creativa. Personas con una gran habilidad para crear y desarrollar productos cuentan con elevados niveles de inteligencia creativa.
  • Inteligencia emocional de la que ya hemos hablado.
  • Inteligencia colaborativa. Esta capacidad, dota a las personas que la poseen de habilidad para formar equipo y trabajar junto a otros de manera óptima e integrada.

De todos estos tipos de inteligencia, podemos poseer varios, por no decir todos. Lo que hay que determinar, es la que predomina por encima del resto, potenciarla y procurar trabajar en el resto. Teniendo en cuenta que la inteligencia (o inteligencias) de cada individuo, determina la forma en que se percibe la realidad, queda manifiesto que la inteligencia es algo más que la capacidad para adquirir el conocimiento.