La adolescencia es una etapa de la vida complicada. Los jóvenes empiezan a conocer y abrirse a la vida, a enfrentarse a situaciones nuevas, desconocidas, incluso a veces se encuentran ante situaciones que pueden suponer para ellos un desafío personal como, por ejemplo, tener que enfrentarse a un examen crucial o una presentación importante, dificultades de integración en una nueva escuela, falta de amigos, dificultad de comunicación con los padres, rotura de una relación de noviazgo, etc. Estas situaciones afectan a su subconsciencia, la cual les crea una sensación de inseguridad, nerviosismo y una ansiedad constante que puede llegar a afectar de manera negativa toda su vida.