Si hay algo que me toca mucho las narices es tener que ir de compras para regalar algo a alguien a quien no me apetece regalar absolutamente nada. Mañana tengo que acompañar a mi madre a conocer al hijo de mi prima, una chica a la que veo solo en bodas, bautizos y comuniones y con quien no intercambio más de dos palabras seguidas desde que teníamos 10 años. Esas cosas son compromisos, tanto para ella que nos recibirá sin ganas como para nosotras, al menos para mí, porque no tengo ganas de ir ni ganas de gastarme el dinero. Pero claro… ¿Cómo voy a ir a conocer al hijo de mi prima y no llevarle un regalo?
Este año quiero huir un poco de los compromisos familiares, del capitalismo que mueve la economía esas fechas, de los regalos obligados, etc. No del ambiente navideño en sí, de hecho cuando el ambiente está en las fechas correspondientes me encanta, sino de todos los compromisos obligados, de lo de pasarte un día adornando el salón , y de pijadas similares, por eso hemos decidido pasar una navidad de ensueño, a cuerpo de rey, y estamos dudando entre ir a un hotel de la cadena Mercer Hoteles o al Golf Resort de La Manga del Mar Menor que también es una auténtica pasada.