La red: una solución a nuestros dolores

La red: una solución a nuestros dolores

Que Internet esté presente en muchos de los dispositivos con los que cuenta el ser humano en la actualidad es una ventaja que a veces se valora muy poco. Y es que tener a mano un elemento que nos proporciona tanta información de utilidad nos puede sacar de más de un apuro. Incluso aunque se trate de algo realmente peligroso o grave que tenga que ver con nuestra salud.

Una de las facilidades que más nos ha beneficiado de Internet ha sido la de poder disponer de motores de búsqueda que nos han permitido encontrar de manera exacta la información que requerimos. Gracias a estos motores ahorramos esfuerzo y tiempo, dos asuntos –sobre todo este último– que pueden marcar la diferencia entre la resolución de un problema o su crecimiento.

He de reconocer que, de no ser por grandes buscadores, la vida de mi amigo John posiblemente no sería tal y como lo es ahora. John es un compañero de trabajo inglés que llegó a mi empresa hace aproximadamente un año y medio. Es un tipo al que amoldarse a nuestro país le costó un tiempo, algo que bien le pudo valer un disgusto pocos días después de su llegada a España.

Pero empecemos por el principio. Apenas una semana después de comenzar a trabajar para nosotros, John nos comentó que padecía un dolor de muelas que le estaba amargando sus primeros días en territorio español. A causa de esta dolencia, dormir le resultaba realmente complicado, motivo por el cual acudía al trabajo con horas de sueño perdidas y con una imperiosa necesidad de descansar. A su vez, el dolor muchas veces le impedía realizar su trabajo con la eficacia que se le demandaba.

Preocupados por él, algunos de sus compañeros decidimos recomendarle que acudiera a un dentista. Era evidente que, a causa de su desconocimiento de la ciudad, le era imposible conocer una clínica odontológica que se ajustara a sus necesidades y a su presupuesto. Fue por ello por lo que le recomendé que visitara la página web www.dentistascoe.com, el mejor directorio completamente útil para hallar la entidad que se ajustara al tipo de tratamiento que él andaba buscando.

Los mejores profesionales, al alcance de John

John me hizo caso y visitó la página web tan pronto como le fue posible. Una vez ahí, pudo encontrar las mejores clínicas de la provincia y de la ciudad, todo ello en función del tipo de tratamiento que andaba buscando. Mi compañero, al poder hacer uso de una web como aquella, parecía más tranquilo y confiaba en obtener ayuda en un corto periodo de tiempo.

Haciendo uso de un servicio como aquel, John encontró una clínica odontológica en la ciudad. Obtuvo los datos de contacto y gracias a ello pudo acudir al día siguiente a que le hicieran una revisión que detectara el por qué de sus dolores y que los resolviera cuanto antes. El dentista que le atendió detectó que las muelas del juicio, que eran las causantes de los dolores, estaban demasiado picadas y que la mejor alternativa para paliar los dolores era extraerlas.

Efectivamente, esta fue la opción que decidió seguir John. Fue por ello por lo que acudió varias veces a la clínica durante las semanas siguientes para completar el tratamiento, algo con lo que, según me comentó, se sentía bastante cómodo puesto que las dolencias estaban desapareciendo y, además, no estaba resultado para nada caro para su economía.

Un año y medio después de dicha situación, John no ha vuelto a sentir dolores en sus muelas y ha conseguido sentirse plenamente parte de nuestra empresa, de nuestra ciudad y de nuestro país. Para él –e hilando el final de este artículo con su principio– Internet ha sido un elemento clave para salir de un apuro como el que supuso ese conjunto de dolores molares que le atosigaron durante sus primeros días en España.