Elecciones complicadas

Elecciones complicadas

Tener niños es una decisión complicada, en mi caso tardamos mucho en decidirnos porque preferíamos disfrutar nuestra relación en pareja sin tener más obligaciones que estar bien nosotros mismos, que ya es bastante.

Siempre tuvimos un amor por el ocio y la diversión bastante alocada, pero al final, en la mayoría de los casos, todo el mundo termina animándose. La verdad es que tener un niño es lo mejor que le puede pasar a una persona, te cambia la vida realmente.

Económicamente siempre tuvimos cierto miedo a que no nos salieran las cuentas, ya que al haber pasado unos años con trabajos inestables, no pensábamos que fueramos a poder con todo.

Así que al final, cuando por fin vimos que la estabilidad por fin llegaba a nuestra vida llegó Esteban. Todo se nos volvió comprar, pero si algo adoramos los dos son los zapatitos. Recuerdo que en las primeras citas hablamos sobre qué zapatitos tuvimos. Yo tuve unas Adidas azules y amarillas que todavía me acuerdo cuando si fuera ayer, de hecho, es de los pocos recuerdos que tengo de esos primeros añitos.

Cuando tienes un hijo hay ciertas cosas que uno repite, quizás porque uno es así y tiende a llevarlo al terreno del pequeño. El caso es que me puse un día con mi mujer a ver si veíamos algunos zapatitos bonitos para el cumpleaños del niño.

Vivimos en una zona rural que no es fácil tener mucho donde elegir y gracias a Internet podemos encargar muchas cosas que de esta manera están de manera más sencilla a nuestro alcance. Así que entre muchas páginas dimos con andandito.com que contaba con un enorme surtido de zapatería que ciertamente nos lo puso bastante complicado para decidirnos.

Al final vimos dos pares de zapatos, para que así tuviera quita y pon, uno para diario y otro para días de fiesta. Lo bueno es que encima en pocos días puedes tenerlo en tu casa y encima a tiempo para el cumpleaños. A veces no nos damos cuenta, pero Internet ha hecho que nuestra vida cambie mucho, quizás la gente de ciudad no lo vea tan así, pero en los pueblos, ahora podemos acceder a lo que antes suponía, al menos en nuestro caso, mínimo 150 kilómetros hasta la ciudad más próxima con cierto nivel comercial.

De hecho, nos ha ido tan bien, que nos está tocando con muchos familiares ser los “ comerciales”, ya que vienen a nuestra casa, ven los zapatos y nosotros somos los encargados de comprarlo. Algunas veces les digo a mis vecinos que me utilizan por vicio, pero es que realmente es muy sencillo comprar en Internet, pero bueno, es una excusa para quedar y verse, que en los pueblos también vamos cada uno a nuestro rollo.

Así que ahora mi niño, lleva unos zapatos  a la última y estamos ya pensando en los próximos para cuando llegue la primavera, algo que en las zonas de montaña deseamos con ganas. Ya sabéis si tenéis ganas de compraros unos zapatos  para vuestros niños y tenéis lejos la ciudad, Internet está para solucionarlo, doy fe.