1989. Semifinales de la Copa de Europa. Partido de ida: R. Madrid 1- Milan 1. Todo abierto para la vuelta. El Madrid llevaba 4 ligas seguidas y la sensación de que con aquella quinta se podía hacer algo grande en Europa. El año anterior se cayó en semis ante el PSV (1-1 y 0-0). Ahora el último escollo antes de la final era el Milan de Sacchi.
Pero a aquel calvo con pinta de malo de novela negra se le ocurrió reinventar el fútbol precisamente ante el Real Madrid. Tras sufrir en octavos contra el Estrella Roja, al que eliminó en los penaltis y en cuartos contra el Werder Bremen anotando un pírrico gol, los italianos no parecían demasiado rival para éste gran Madrid. Sacchi tejió su tela de araña, el equipo blanco cayó, y cuanto más intentaba escapar más se enredaba.
El Milan anuló por completo al Madrid, defensa adelantada, con Maldini y Baresi dejando entrever que serían dos de los mejores defensas de la historia. Doble pivote, Colombo y Ancellotti, fortísimos, ni el aire se colaba entre ellos. Y un trío de holandeses que fabricaban fútbol con la precisión de robots japoneses. Van Basten, el mejor delantero que vi, jugaba con el smoking puesto, elegante, definitivo, letal. Lo tenía todo, 3 balones de oro en 5 años, una gravísima lesión en 1992 nos dejó sin el mejor delantero de la historia.
El partido acabó 5-0, pero es mera anécdota, pudieron ser 3, 6 ó 18, la cosa es que Sacchi dio con el sistema que le haría ganar 2 copas de Europa, que luego heredaría Capello y jugaría otras 2 finales. Había inventado un sistema, su presión a toda cancha haría historia, y aquella quinta de italianos y holandeses, también. El Madrid de Beenhacker también pasó a la historia, pero por ser uno de los mejores equipos que no llegó a ganar la Copa de Europa, aquel año contra el mejor Milan, nada se pudo hacer, tan solo quitarse el sombrero y aplaudir.






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