Si algo ha caracterizado la vida del genio holandés del fútbol ha sido su espíritu rebelde. Tras negarse a cumplir con el fichaje que el Ajax había negociado a sus espaldas con el Real Madrid, en la temporada 1973/74 llega al FC Barcelona como el traspaso más caro de la historia por 60 millones de pesetas y cobrando 12000 dólares mensuales. En la ciudad condal se convierte en un ídolo pero también se destapa como un continuo problema para los árbitros.
En su segunda temporada el equipo no va bien en la Liga, en el campo del Málaga Cruyff es expulsado por primera vez como blaugrana tras sus insistentes protestas al árbitro Orrantia, pidiéndole fuera de si que preguntara al juez de línea porque había levantado el banderín en un gol de los malagueños que el árbitro había dado por valido. Cruyff se niega a abandonar el terreno de juego, montándose tal tinglado que tienen que venir los grises –nombre con el que se conocía a la policía en los tiempos de Franco- a sacarlo del campo.
En la temporada 1976/77 y de nuevo contra el Málaga, aunque esta vez en el Camp Nou. Tras dos posibles penaltis a favor del Barcelona que no son pitados, el árbitro Melero Guaza concede un gol a los andaluces que Esteban, quien curiosamente ficharía al año siguiente por el Barcelona, marca con la mano. Cruyff parece dirigirse al árbitro y este le expulsa inmediatamente. En el acta el árbitro refleja que el holandés le dice “árbitro eres un hijo de la gran puta”, pero este siempre defendió que lo que dijo fue “Manolo marca ya” dirigido a su compañero Manolo Clarés. En el momento de la expulsión un espectador salta e intenta agredir al árbitro, y después del partido hay graves enfrentamientos con la policía y una furgoneta de TVE es incendiada. Al holandés le caen 3 partidos y el Barcelona sólo suma un punto por un partido que había ganado.
Manolo marca ya:






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