Los Boston Celtics, vigentes campeones de la NBA, han aprovechado el ‘buyout’ de Stephon Marbury con los Knicks, haciéndose con sus servicios para el resto de la temporada por un salario de 1,3 millones de dólares.
Los Celtics continúan así con su estrategia de fichar jugadores experimentados con supuesta hambre de títulos. Tras las pérdidas de PJ Brown, James Posey y Sam Cassell, Danny Ainge busca profundidad en el banquillo, ahora está por ver si un jugador que no juega desde hace más de un año, de perfil conflictivo y acostumbrado a ser el centro de atención como Marbury, acepta sin rechistar ser el suplente de Rajon Rondo, quien está demostrando tener la calidad necesaria para ser el director de los actuales campeones.
Todo lo dicho sobre el fichaje está muy bien, pero ¿cuál es el verdadero motivo por el que los Celtics quieren a Marbury? La respuesta tiene poco que ver con el hecho de que Marbury sea barato y esté disponible, todo esto tiene más que ver con el síndrome que tienen muchos hombres de negocios y que en su día tuvo Florentino Pérez al frente del Real Madrid, el síndrome que les hace creer que cualquier cosa que toquen la convertirán en oro, que cuantas más estrellas mejor. Es fácil entender porque los Celtics se sienten de esta manera, el año pasado juntaron a tres súper estrellas Kevin Garnett, Paul Pierce y Ray Allen, y ganaron el anillo, así que ahora van más allá con su estrategia.
Pero estamos hablando de Stephon Marbury, y espero que hayan dialogado muy a fondo con él, dejándole bien a las claras cual es su situación personal de partida y cuales son los objetivos incuestionables del equipo. Porque señores ¡Stephon Marbury es la madre de los jugadores desquiciados!, un jugador que no mira más que su ombligo, tan irritante y tan creído que no se pensará dos veces el intentar tirar abajo a un entrenador ó a un compañero de equipo. En Boston van a necesitar grandes dosis de medicamentos porque Marbury es el jugador más contaminante que existe.
Un jugador que nunca ha hecho un equipo mejor, y que sin embargo si que ha hecho a muchos de ellos peores, en una carrera llena de feas y dramáticas salidas. Lo hizo en Minnesota, en New Jersey, en Phoenix y lo ha hecho en New York. No puedo ver a un Marbury feliz con un rol secundario, no puedo ver a Garnett feliz jugando junto a él por mucho que haya dicho que era bienvenido, después de cómo acabaron en Minnesota.
Los seguidores del resto de equipos pueden estar contentos por esta incorporación de los Celtics. Antes de su fichaje le preguntaron a Doc Rivers si conocía bien a Marbury, su respuesta fue bien clara “No le conozco realmente, nunca le he entrenado y nunca he estado alrededor suya. Conozco mucho mejor a los speakers de los Knicks de lo que le conozco a él”.
Corría el año 1984, el equipo bilbaino comandado por un tal Javier Clemente había ganado su segunda liga consecutiva. Los equipos vascos llevaban dominando cuatro años la liga, manteniendo amedrentados a madrileños y catalanes, quienes se habían tenido que conformar el año anterior con la Copa del Rey.
Alberto Tomba mantuvo el liderazgo internacional del esquí durante una década, su currículo reúne dos títulos mundiales y cinco medallas olímpicas, y acumuló 51 victorias en la Copa del Mundo.
Considerado uno de los jugadores más talentosos del circuito, también es conocido por sus continuas rabietas y desconcentraciones dentro de la pista.




