Nadie duda que el Barça posee una de las mejores canteras del fútbol europeo, pero los jugadores canteranos que sacó a mediados de los 90 no dieron la talla. Los integrantes de la denominada “lleva del mini” (quinta del mini, por el mini estadi donde jugaba el Barcelona B) ó “lleva de lo pelat” (apodo por el que se conocía a De la Peña), apenas acumulan éxitos.
Iván de la Peña (1976), fue uno de los más prometedores futbolistas de aquella generación, jugador de gran toque y precisión en el pase. Debutó en 1995 con Johan Cruyff en el banquillo, alcanzando un gran nivel, pero con la llegada de Van Gaal en 1998 tuvo que buscar equipo. Recaló en el Lazio, donde no tuvo suerte y después en el Olympique de Marsella, donde tampoco jugo mucho.
Tras los fracasos italiano y francés, sin equipo se entrenó en solitario hasta que el Espanyol lo fichó, allí lleva 7 temporadas a un nivel aceptable. Pero en general y dadas las expectativas que generó en su juventud, su trayectoria puede calificarse de fracaso.
Óscar García (1973), también debutó con Cruyff, y al igual que De la Peña salió del Barça con Van Gaal, pasó por el Valencia y por Espanyol, para acabar sus días futbolísticos en el Lleida de 2ª división. Lo mejor de Óscar, aquellos golazos empalmando directamente un saque de corner.
Roger García (1976), hermano de Oscar, aunque jugador mucho más técnico y quizá el de mayor nivel de toda la quinta, con trayectorias muy similares, coincidieron en el Espanyol, luego jugó en el Villarreal y acabó retirándose en el Ajax de Ámsterdam. También nos dejó en la retina grandes goles, sobre todo algunos chutando desde medio campo.
Albert Celades (1975), centrocampista ofensivo, jugó 4 temporadas en el Barça y otras 4 en el Real Madrid, pero nunca alcanzó el nivel de juego deseado en grandes equipos, tras 3 años en Zaragoza, ahora acaba sus días futbolístico en la liga norteamericana.
Toni Velamazán (1977), tras jugar apenas una docena de partidos con el primer equipo del Barcelona, pasó por Oviedo, Albacete, Extremadura y Espanyol, donde permaneció durante 6 temporadas. Centrocampista de gran entrega pero escasa calidad técnica.
Francesc Arnau (1975), portero, jugó 23 partidos con la primera plantilla del Barça, encajando 29 goles. No acabó de convencer en un puesto muy complicado para los canteranos. Lleva 8 temporadas en Málaga, donde seguramente terminará su carrera.
Javi Moreno (1974), uno de los delanteros más sobrevalorados de su época. Tras ser pichichi en la magnífica temporada del Alavés que le llevó a disputar la final de la Copa de la UEFA, fichó por el Milán, donde demostró su escaso nivel.
Jordi Cruyff (1974), si no hubiera sido porque su padre fue uno de los mejores del mundo y que hacía y deshacía en el Barça, no hubiera pasado de la 2ª división holandesa. Tras pasar por la primera plantilla del Barça y por el Manchester United, recaló en equipos de su nivel, Celta, Alavés, Espanyol, Metalurg Donetsk (Ucrania). Actualmente juega en la liga de Malta, sin palabras.
Rufete (1976), sin jugar prácticamente con el Barça, sus mejores años los dio en Málaga, demostrando velocidad, desborde y gol. En el Valencia se convirtió en titular indiscutible y consiguió 2 ligas y una Copa de la UEFA. Actualmente juega en Espanyol, que parece haber sido el refugio de casi todos los miembros de la “quinta del mini”, una quinta para olvidar.
Papadopoulos llegó al Real Madrid de baloncesto con la vitola de estrella, una media de 20 puntos de valoración durante la temporada anterior y supuestamente rechazando ofertas del CSKA de Moscú y Panathinaikos. Sonaron a su vez gente como Oberto, Andersen ó Vujcic, aunque es difícil de creer que hubieran recalado en el conjunto blanco.




