Jueves, 29 de Julio del 2010

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‘Derrotas Históricas’

Cuando el Milan humilló al Madrid

Publicado por Manolo el 21 - Octubre - 2009

vanbasten1989. Semifinales de la Copa de Europa. Partido de ida: R. Madrid 1- Milan 1. Todo abierto para la vuelta. El Madrid llevaba 4 ligas seguidas y la sensación de que con aquella quinta se podía hacer algo grande en Europa. El año anterior se cayó en semis ante el PSV (1-1 y 0-0). Ahora el último escollo antes de la final era el Milan de Sacchi.

Pero a aquel calvo con pinta de malo de novela negra se le ocurrió reinventar el fútbol precisamente ante el Real Madrid. Tras sufrir en octavos contra el Estrella Roja, al que eliminó en los penaltis y en cuartos contra el Werder Bremen anotando un pírrico gol, los italianos no parecían demasiado rival para éste gran Madrid. Sacchi tejió su tela de araña, el equipo blanco cayó, y cuanto más intentaba escapar más se enredaba.

El Milan anuló por completo al Madrid, defensa adelantada, con Maldini y Baresi dejando entrever que serían dos de los mejores defensas de la historia. Doble pivote, Colombo y Ancellotti, fortísimos, ni el aire se colaba entre ellos. Y un trío de holandeses que fabricaban fútbol con la precisión de robots japoneses. Van Basten, el mejor delantero que vi, jugaba con el smoking puesto, elegante, definitivo, letal. Lo tenía todo, 3 balones de oro en 5 años, una gravísima lesión en 1992 nos dejó sin el mejor delantero de la historia.

El partido acabó 5-0, pero es mera anécdota, pudieron ser 3, 6 ó 18, la cosa es que Sacchi dio con el sistema que le haría ganar 2 copas de Europa, que luego heredaría Capello y jugaría otras 2 finales. Había inventado un sistema, su presión a toda cancha haría historia, y aquella quinta de italianos y holandeses, también. El Madrid de Beenhacker también pasó a la historia, pero por ser uno de los mejores equipos que no llegó a ganar la Copa de Europa, aquel año contra el mejor Milan, nada se pudo hacer, tan solo quitarse el sombrero y aplaudir.

El día que Lendl dejó de ser un perdedor

Publicado por Joseba el 28 - Mayo - 2009

lendlEra 9 de Junio de 1984, Ivan Lendl estaba exhausto tras 4 horas de duro tenis, se encontraba altamente deshidratado y en no muy buenas condiciones. El entrevistador al final de los partidos empezó la entrevista con un gran cambio “Ivan, una pregunta que nunca más podré hacerte: ¿Por qué no puedes ganar un gran torneo?”

Ivan Lendl, el número 2 del mundo, que había ganado hasta entonces 39 títulos, era el convidado de piedra de la final de Roland Garros de 1984. Las razones eran varias, John McEnroe, el otro finalista y número 1, estaba en la mejor forma de su carrera con una racha de 42 victorias consecutivas. Más allá, McEnroe había dominado a Lendl es sus últimos 6 enfrentamientos, incluyendo dos en tierra batida, la superficie de esta final.

Pero, la razón más grande era la incapacidad de Lendl para ganar grandes finales. Al llegar a esta final, Lendl había perdido 4 finales de Grand Slam: contra Borg en el 81 en este mismo torneo, contra Jimmy Connors en las ediciones de 1982 y 1983 del Open USA, y contra Mats Willander en 1983 en la por entonces hierba de Australia. Por todas estas razones, no había dudas de quien era el favorito para ganar la final.

El partido empezó como se había predicho, con McEnroe aplastando, sirviendo consistentemente, jugando sin errores en la red y poniendo lejos del alcance del checo cada volea.

Incluso los líneas parecían tener miedo del siempre protestón McEnroe, ya que todas las pelotas dudosas se decidían contra Lendl. Mac estaba en tan buena forma que rompió el saque a Lendl tres veces incluso cuando este estaba sacando con un 75% de primeros servicios, para ganar los dos primeros sets 6-3 y 6-2.

El partido parecía que iba a acabar por la vía rápida y que por fin se iba a terminar la maldición de los estadounidenses sobre la tierra batida, el último que había ganado en esta superficie era Tony Trabert en 1954.

Los críticos ya estaban preparados para evaluar el impacto de otra final de Grand Slam perdida por Lendl, pero algo ocurrió que cambió el curso del partido.

Con 1-1 en el tercero, Mac enfureció con un cámara porque llegaba a oir las instrucciones que le daba un director a través de los cascos. A partir de ahí perdió la concentración y ya no sirvió al mismo nivel, pasó de servir con 60 % de primeros en los dos primeros sets, a un paupérrimo 35% en los tres siguientes.

Además, Lendl empezó a usar su globo de manera eficiente, lo que resultó en una serie de fascinantes puntos en los que jugaban al gato y al ratón, pero en los que Lendl empezaba a tener la buena mano, que hasta entonces no había tenido, para acabar superando las subidas a la red McEnroe. El checo también empezó a mezclar juego de fondo con saque y volea, y empezó a jugar dentro de la pista para no dar tanto tiempo a Mac de subir a la red.

McEnroe estaba inseguro sobre que hacer, empezó a quedarse en el fondo incluso con su primer servicio, y acabó perdiendo el tercer set por 6-4.

El cuarto set fue el momento de dar la vuelta al partido. Lendl se vino arriba de manera imparable tras remontar un 1-4 abajo y salvar 5 bolas de break en el sexto juego, incluyendo un 0-40 en contra, para llevarse el set por 7-5.

El quinto set iba ser el definitivo para probar los nervios de Lendl. Incluso cuando el exhausto McEnroe le puso un temible 0-30 en el séptimo, Lendl siempre pareció tener el control del set. Con 5-6, McEnroe se encontró con dos bolas de partido en contra. El estadounidense sacó dos excepcionales primeros servicios, terminando el primero con un golpe ganador, pero en la segunda tiró fuera una volea muy sencilla. Lendl levantó los brazos lleno de felicidad, por fin se había quitado un gran peso de encima.

McEnroe ya nunca más estuvo tan cerca de ganar Roland Garros, mientras que Lendl lo ganó dos veces más y otros cinco Grand Slams. Considerando los dos jugadores que se enfrentaban, la calidad, y la duración del partido, esta es una de las mejores finales de la historia de Roland Garros, y quizás el partido que alejó a McEnroe de entrar en el grupo de los Rod Laver, Bjon Borg, Pete Sampras, Roger Federer y ahora, Rafael Nadal.

Jana Novotna ó Como perder un imperdible

Publicado por Manolo el 21 - Mayo - 2009

novotnaDice el chiste que el colmo de los colmos es perder un imperdible, y eso fue lo que le sucedió a Jana Novotna cuando perdió la final de Wimbledon de 1993 frente a Steffi Graf.

El partido se presentaba desigual, David contra Goliat. Graf era la favorita, ya tenía 4 títulos a sus espaldas y Novotna, cabeza de serie nº 8 parecía que no daría demasiada batalla. Pero la dio, el primer set, igualadísimo cayó 7-6 a favor de la alemana, entonces Novotna empezó a desplegar su fantástico juego de volea que la había llevado a la final y se impuso por 6-1 en el segundo.

En el tercer set, la cosa siguió como en el segundo, la checa seguía dominando y parecía claro que por fin acabaría con la racha de 11 títulos consecutivos que acumulaban entre Graf y Navratilova. El partido estaba resuelto, 4-1 en el tercer set, 40-30 para Novotna, en lo que era prácticamente un punto de partido.

A partir de aquí, la catarsis, los nervios encogen el brazo de la checa. Doble falta, volea a la pared y remate fácil a la red. 4-2, aun nada está perdido, Novotna conserva un break de ventaja y se sitúa 15-40. Pero de nuevo la entra el vértigo y no es capaz de meter una sola bola en la pista. 4-3, Novotna comete nada menos que 3 dobles faltas y regala el juego a la alemana que empieza a creer en la remontada. 4-4, saca Graf y juego en blanco. 4-5. a estas alturas la checa es un manojo de nervios, ahora saca para mantenerse en el partido, pero la alemana mucho más experta en estas situaciones, confirma la remontada, break, 5 juegos seguidos, 4-6 y 5º título en la hierba de Wimbledon.

Novotna no sabe donde meterse, ha perdido un partido imposible de perder y en la entrega de trofeos acaba llorando sobre el hombro de la duquesa de Kent, ésta la consuela diciéndole que algún día ganará el torneo. Acertó, y Novotna ganó Wimbledon en 1998. Pero seguramente la historia la checa hubiera cambiado de manera radical si aquel día hubiera logrado su primer Gran Slam, tenía tenis suficiente para ser la nº 1, pero demostró que le faltaba cabeza y era incapaz de controlar sus nervios.

bryant_rockets1La pasada noche se cerraban las semifinales de conferencia de la NBA y los Lakers en el último estertor ejercían su posición de favorito sobre los Rockets, con un Gasol que por fin estuvo a la altura que se espera de él, en una eliminatoria que jamás se debió de complicar tanto. Las bajas en los texanos de McGrady y Mutombo, a la que habría que sumar la de Yao Ming a mitad de la eliminatoria, presuponían una serie mucho más relajada de lo que al final se ha convertido.

Unos Rockets llenos de pundonor, con Ron Artest contagiando su intensidad al resto, con Scola demostrando su calidad y partiéndose la cara en cada acción, la combinación mortífera del base Aaron Brooks y el escolta Shane Battier, y un resucitado Carl Landry poniendo el músculo, han hecho sufrir a unos Lakers perdidos y faltos de competitividad en muchos partidos. Toda una lección para los angelinos, que espero hayan aprendido aunque sea estudiando a última hora. No tengo ninguna duda, si los Rockets hubieran estado al completo, los Lakers no hubieran pasado la eliminatoria. Y si siguen en el mismo plan, van a tener muy complicado vencer a los Nuggets de Carmelo Anthony y Chauncey Billups. Señores, esto es el Oeste, y aquí los duelos son a vida ó muerte.

Los Lakers y los Rockets, igual que esta última serie, han mantenido una gran rivalidad estos años, los cuales han incluido varios enfrentamientos en los playoffs de las tres últimas décadas. De todos ellos, mi favorito es el de la final de conferencia de 1986.

ralph_sampsonAquel año, unos Lakers liderados por Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar defendían el título de campeones de la NBA. En el duelo final del Oeste se enfrentaban a los Rockets ganadores de la división del medio oeste, y que estaban liderados por las “Torres Gemelas”, Akeem Olajuwon (todavía sin la H al principio de su nombre) y Ralph Sampson, quien tiempo después llegaría a morir baloncestísticamente al Unicaja Ronda de Málaga. Los primeros compañeros de equipo desde Chamberlain y Baylor en promediar ambos más de 20 puntos y 10 rebotes en una temporada, y que durante toda la eliminatoria se dedicaron a frustrar a un Kareem Abdul-Jabbar que ya lucía 39 primaveras.

En aquella serie, tras la victoria de los de púrpura en el primer partido, nada pudieron hacer ante “The Dream” Olajuwon, una mezcla de bestia y bailarín de ballet, un pivot tan rápido y fuerte que te mataba tanto suave como violentamente. Ni el sexto hombre de los Lakers, “el pulpo” Michael Cooper podía defenderle.

La serie se fue convirtiendo con el paso de los partidos en una guerra, pero cada batalla caía del lado de los de Houston. La batalla final llegó con el quinto partido, sin duda uno de los partidos más memorables de la historia de la NBA, jugadas inauditas con Magic desplegando el mejor show time, Olajuwon era eliminado por knockear a Mitch Kupchak tras haber anotado 30 puntos. Y el dramático final, con el partido empatado a 112 y el reloj marcando un segundo para la conclusión, los Rockets sacaron de medio campo, Rodney McCray se la pasa directamente a Ralph Sampson que se saca de la chistera un palmeo de voleibol para cerrar la victoria y la eliminatoria para los Houston Rockets. ¿Fue arte ó fue suerte? Desde luego, fue espectáculo.

Bayern 1999, del cielo al infierno en 3 minutos

Publicado por Joseba el 9 - Enero - 2009

bayern 1999 Aquel partido que tuvo lugar el 26 de Mayo de 1999 en el Camp Nou, será siempre recordado como una de las más dramáticas vueltas al marcador de la historia.

A los 6 minutos de juego (Super) Mario Basler marca el primer gol de tiro de falta que aparentemente había sido desviado por la barrera, pero entró directamente por el lado izquierdo de Schmeichel.

Tras el mal comienzo, el United empezó a dominar pero sin ningún resultado, parecían echar de menos a Paul Scholes y Roy Keane que se estaban perdiendo el partido por sanción. El Bayern jugaba al contrataque, había ocasiones en ambas porterías: Jancker, Cole, Giggs, paradas de Kahn, pero no habría más goles durante la primera parte.

El equipo alemán empezó mejor la segunda parte, Basler estaba siendo el mejor jugador del Bayern. A los 55 minutos Blomqvist tenía la mejor ocasión para el Manchester. Iba pasando el tiempo, Ferguson ponía a Sheringhan y unos minutos más tarde cuando el partido parecía escapársele definitvamente de las manos al conjunto inglés, Ferguson introduce en el campo a Solskjaer a 10 minutos del final, ambos cambios serían personajes protagonistas en el guión de este drama

Comienza el desenlace, el árbitro dice que van a ser 3 minutos de tiempo extra, el United bota su cuarto córner, Beckham centra, el balón sale despejado a los pies de Giggs que dispara, Sheringan mete el pie y llega el gol del empate, sólo esto ya era increible. Otro córner, vuelve a centrar Beckham, Sheringan cabecea cerca del primer palo y Solskjaer mete el pie que les lleva a la tierra prometida y manda a los alemanes directamente al infierno.

El partido se reanudó pero varios jugadores del Bayern eran incapaces de continuar, el árbitro Pierluigi Collina tuvo que ayudar a levantarse, entre otros, a un desolado Kuffour. Inmediatamente acababa el partido y Kuffour lloraba y golpeaba el suelo desconsoladamente. Todos estaban destrozados y Mattheus se quedaba sin el único título importante que nunca ganó, la Copa de Europa de clubs.

Así el Manchester se llevó su famoso triplete: Liga, FA Cup y Champions League en el mismo año, el mismo que se hubiera llevado el Bayern si el partido hubiera durado 3 minutos menos.

Un resumen de aquella locura:

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