Que llegue por invitación al US Open una mujer que ha estado dos años sin jugar, que en su anterior etapa fue una de las mejores pero que sólo había ganado un Grand Slam, y se haga con el torneo pasando por encima de las rivales, deja al descubierto la falta de calidad del tenis femenino actual.
Si por un lado el tenis masculino vive una de sus mejores épocas, con él mejor jugador de la historia y varios que le plantan dura batalla e incluso vencen en duelos históricos y del más alto nivel, por su parte, el tenis femenino vive una época de tenis lamentable, vendidas al tenis de fuerza, donde las jugadoras llaman más la atención por sus gritos y sus llamativos modelos que por su buen tenis.
Incapaz de mantener una referente clara -aunque Safina lleva ya unos meses como lider de la WTA, da lástima en muchos partidos-, con cambios en el ranking asombrosos en cortos espacios de tiempo, y dando muestras del bajo nivel en datos tan claros como que en la mayoría de los partidos de las últimas rondas casi hay tantas rupturas de saque como veces conservan este.
Dentro de la mediocridad actual, sólo salvaría a Serena Williams y sus 11 Grand Slams, y ni tan siquiera esta pudo con la belga. Si se termina por confirmar que Justine Henin coge la raqueta de nuevo, lo mismo gana los cuatro Grand Slam sin despeinarse.
Juan Martín del Potro se llevó el US Open de 2009, en su primera final de Gran Slam disputada. Venció en 5 sets al todopoderoso Federer, que no pudo alcanzar su 6º triunfo consecutivo en Flushing Meadow.
Arranca el US Open, último gram Slam del año con Roger Federer como gran favorito. El suizo buscará su 6º triunfo consecutivo sobre el cemento de Nueva York, donde ya lleva 36 triunfos seguidos. Y es que, aunque Federer ha sucumbido ante Nadal en “sus superficies”, Wimbledon y Australia, en el Abierto de Estados Unidos aun no ha podido con él.




