Todo el mundo daba por seguro que España iba a arrasar en el Eurobasket de Polonia, y recalcar que fue todo el mundo, no sólo la prensa como algunos nos quieren hacer creer ahora, los jugadores, el seleccionador y desde la federación se suponía que esto iba a ser un paseo militar.
Bueno, pues de paseo nada, de arrasar tampoco y de medallas, pues ya veremos. Con la derrota del primer día ante Serbia y la del sábado ante Turquía, nos obligan a ganar a Lituania y a la anfitriona Polonia para estar en cuartos de final.
El comienzo está siendo desastroso, derrota ante una Serbia plagada de jóvenes, sin experiencia internacional, en un partido en el que fallamos 15 tiros libres y con un porcentaje irrisorio en triples, 2 de 19. El segundo día tampoco mejoramos, ante la debilísima Gran Bretaña, perdíamos de 4 a falta de 4 minutos y al final resolvió Gasol, con unos magníficos minutos finales, victoria de 8 pero paupérrima imagen. Y para terminar la primera fase victoria agónica sobre Eslovenia en la prórroga en un partido que dominábamos por 15 y no supimos cerrar.
Y pese a las palabras de ánimo que llegan desde Polonia, que si son una piña, que si no pasa nada, que todavía no hay nada perdido, pues llega otra derrota que nos deja contra las cuerdas. Turquía dejo ver todas nuestras carencias, un equipo sin anotación desde los bases, sin tiro exterior, sin contundencia en defensa, y en general sin frescura en ataque.
Después de esta dolorosa derrota, llegaron las críticas sobre Scariolo. Marc rajó directamente al acabar el partido, acusando al entrenador de jugarse el último balón con Sergio Llull, cuando había gente en cancha más acostumbrada a esas situaciones, sobre todo Pau o Navarro. Scariolo quiso ganar el partido él solo, tuvo una idea, que se la jugara el nuevo, pero salió mal. Unido al juego ofensivo del equipo y a los resultados, la conclusión es clara: Scariolo ha fracasado.





