“Sobre el puente rústico que arqueaba la corriente,
Su bandera ondeando con la brisa de abril,
Una vez estuvieron aquí los beligerantes granjeros.
Y detonaron el disparo que se oyó en el mundo entero.”
Así reza el Concord Hymn del poeta Ralph Waldo Emerson, y origen de la frase “The shot heard round the world” (El disparo que se oyó en el mundo entero) que inspiraría el nombre de la proeza protagonizada por el inmortal desde entonces, Gar Heard.
Era el quinto partido de las finales de la NBA del año 1976 que enfrentaban a los todopoderosos Boston Celtics contra unos Phoenix Suns que llegaban por primera vez al duelo final.
En la segunda prórroga del quinto partido John Havlicek marcaba a falta de un segundo del final la canasta que parecía definitiva y que acercaba al décimo anillo de campeones a los de verde. La bocina sonó y todo el Boston Garden se volvió loco, incluso los jugadores corrieron a celebrarlo al vestuario, pero lo Suns reclamaron con razón que todavía quedaba tiempo, y los jueces confirmaron que todavía restaba un segundo por jugar cuando los aficionados de los Celtics ya habían invadido el campo, de tal manera que uno de estos incluso agredió al árbitro cuando anunció que todavía había partido por disputar.
Todos de vuelta al campo y el entrenador Paul Westphal pide intencionadamente un tiempo muerto que ya no le quedaba, para recibir una falta técnica que luego le permitiría sacar desde el medio campo, Jo Jo White anota el tiro libre de penalización poniendo a su equipo dos arriba, todo esto es lo que marcaban las reglas de entonces.
Y así los Suns sacaron de banda, Gar Heard recibe el balón se da la vuelta y encesta el tiro dejando mudo a todo el estadio y a todos los seguidores de los Celtics que veían el partido por televisión, para que se oyera el grito unísono de todo el resto de personas que seguían el partido. Este tiro sobre la bocina hizo correr ríos de tinta y siempre será conocido como “The Shot” (El tiro) ó “The shot heard round the world” (El tiro que se oyó en el mundo entero).
Al final el tiro no sirvió ni para ganar el partido, porque se lo llevaron los Celtics en la siguiente prórroga. Y en el siguiente encuentro en Arizona, los Celtics se harían con su décimo título. Pero sin duda esta final siempre será recordada por la hazaña de ‘Garfield’ Heard y por este partido que ha pasado la historia como uno de los más emocionantes de la NBA.
Nadal ganó a Federer, en una nueva edición del histórico duelo que están manteniendo los dos mejores jugadores de los últimos años y entra en la historia al ser el primer español que conquista el Open de Australia. El partido fue grandioso, como no podía ser menos se resolvió en 5 sets, 7-5, 3-6, 7-6, 3-6, 6-2. Federer ganó un punto más, pero Nadal se llevó los puntos clave y con un juego espectacular y una gran sangre fría se alzó con su 6º Gran Slam. Nadal no tiene límites, está entrando en la historia por la puerta grande, afianza su nº1 y a Federer, su gran rival, le tiene comida la moral.
Corría el año 1984, el equipo bilbaino comandado por un tal Javier Clemente había ganado su segunda liga consecutiva. Los equipos vascos llevaban dominando cuatro años la liga, manteniendo amedrentados a madrileños y catalanes, quienes se habían tenido que conformar el año anterior con la Copa del Rey.
Comenzamos esta sección de duelos de leyenda, con uno que se extendería durante toda la década de los ochenta, hoy nos dedicaremos al primero de ellos, la final de la liga universitaria NCAA de 1979 entre Michigan State, universidad en la jugaba Magic Johnson, e Indiana State, universidad en la que jugaba Larry Bird.




