La negativa del gobierno de los Emiratos Árabes Unidos a emitir una visa a la tenista israelí Shahar Peer pone de nuevo encima de la mesa la cuestión sobre si un conflicto político debe ser trasladado al mundo del deporte.
El recrudecimiento del conflicto entre israelíes y palestinos, con la invasión en la franja de Gaza, ha sido motivo para romper las relaciones diplomáticas entre ambos países. Salah Tahlak, director del torneo de Dubai, dijo “La cólera del público persiste y la participación de Peer podría incrementarla: todos ellos han seguido por televisión las imágenes de la ofensiva en Gaza”.
Aunque su participación para la edición de 2010 ya ha sido asegurada y este año recibirá una compensación por no poder jugar el torneo, el estadounidense Andy Roddick, actual campeón del torneo en categoría masculina, ha renunciado a defender su título como protesta “No estoy de acuerdo con lo que ha pasado”, y también ha recibido el apoyo de algunas de sus compañeras como Venus Williams “Todas las jugadoras estamos con Peer”. Larry Scott, director ejecutivo de la WTA ha mostrado su inquietud por la situación y dejó entrever que la continuidad del torneo podría estar en peligro, algo que se me antoja imposible en estos tiempos de crisis, y que ha de tomarse como una mera imagen de cara a la galería ya que Dubai es el noveno torneo más importante y una gran fuente de ingresos.
La mezcla entre deporte y política ha sido una constante a lo largo de la historia, todos recordamos de manera especial los conflictos olímpicos, desde las victorias del atleta negro Jesse Owens en los Juegos Olímpicos de 1936 organizados por la Alemania nazi de Hitler, hasta las amenazas de boicot a los últimos Juegos Olímpicos de Pekín y el régimen autoritario del Partido Comunista de la República Popular China, pasando por un sinfín de tristes episodios a lo largo de todo este tiempo.
El ideal olímpico y en general del deporte nace de la idea de unir a la humanidad y evitar divisiones por razones políticas o de cualquier otro tipo. Si bien no es fácil conseguir este propósito cuando la lucha por la victoria está de por medio, creo que como dijo la gran tenista Justine Henin “Política y deporte deben mantenerse separados” por mucho que me preocupe la política. El deporte debe limitarse a ser fuente de salud, pasión y espectáculo.
Si uno mira la alineación del Oporto que ganó la Liga de Campeones en la temporada 2003/2004, piensa ¿Con esto fueron capaces de ganarla? Y si eres seguidor del Atlético por supuesto te preguntas ¿Costinha y Maniche fueron pilares de un centro del campo campeón de Europa?
El torneo de k.o. no pasa por uno de sus mejores momentos, nos estamos malacostumbrando a ver jugar a prácticamente todos los equipos plagados de suplentes y a que los clubs grandes, que deberían tener plantilla de sobra para 3 competiciones, decidan no disputar esta competición al 100%. Se está convirtiendo en habitual que Real Madrid o Barcelona caigan a las primeras de cambio ante equipos de 2ª ó 2ªB.
Hoy viaja la polémica por todos los medios de comunicación, otra patética actuación de un árbitro de la Liga, en la que a dos fallos técnicos de gran calibre tenemos que sumar el mal trato del árbitro hacia los jugadores de un equipo, que casualmente y para variar, resultaron ser los del “equipo pequeño”.
Es la pregunta que todos nos hacemos hoy, al ver en el Dakar 2009, el enésimo abandono del piloto madrileño.
Cuando llegó Aguirre el Atleti tenía una considerada magnífica parejas de centrales, Pablo y Perea llevaron al Atleti a ser el equipo menos goleado en la temporada 2004-2005. Pablo se convirtió en un desastre tras su flirteo con Palacios, candidato a la presidencia del Real Madrid, y en sus dos últimos años como titular hizo una pifia tras otra, sintiendo cada partido como un examen, no creo que su futuro pueda estar ya dentro del equipo colchonero. Perea ya no tiene suficiente velocidad y corte de balón para solventar su falta de calidad, es imposible que dé un pase largo, incluso juega más con el portero que con ningún otro, y encima que le pongan de lateral no tiene ningún sentido, no sabe que hacer con el balón en los pies.
Y obviamente apuntamos al señor “Gominas” Mijatovic, quien más allá de pedir disculpas ó de dimitir, decide escapar hacia delante, dilapidando el buen nombre del Real Madrid en busca de ventajismos ganados en los tribunales.
Parece que empiezan a llover las críticas y los rumores sobre el holandés ¿Dónde está aquel jugador que deslumbró en el Hamburgo? ¿Es culpa suya ó se ha visto arrastrado por el mal juego del equipo?




