Pocas cosas en este mundo encierran más sabiduría popular que una buena conversación tabernera. Quien más quien menos ha solucionado en alguna ocasión todos los males del mundo, ha encontrado el sentido de la vida o resuelto enigmas universales envuelto en la embriagadora sensación de placer que transmite el verse rodeado de amigotes con un buen campanazo en la mano.
En una de estas me encontraba cuando comenzamos a hablar de la justicia en el fútbol. Extensible a cualquier deporte, por otra parte, pero como esto es España, y aquí de lo que entendemos es de un balón y veintidós tipos dándole patadas, pues derivamos la cuestión hacia ese terreno.
Mi punto de vista en este aspecto es muy sencillo. Dado que no existen demasiados elementos objetivos de valoración recurro a la esencia misma del fútbol. En qué consiste este deporte? Sencilla y llanamente en marcar un gol más que el rival o, desde el otro extremo, encajar un gol menos. Por lo tanto el fútbol siempre, siempre es justo. No existe lugar para el lamento, la mala suerte o las quejas hacia el empedrado. Jamás comprenderé como se recurre de manera insistente en méritos, justicias etc cuando del resultado se habla. Como diría aquel, los goles se marcan, no se merecen.
En esta línea de argumentación nos encontramos con que el fin justifica los medios. Y todas aquellas consideraciones en torno al juego bonito, filosofías del fútbol y demás huelgan en cuanto a valoraciones del resultado de un partido en sí mismo. Es lógico que a mayor calidad, a mayor intención ofensiva, a mayor capacidad creativa, existan mayores probabilidades de lograr un resultado positivo. Pero no son excluyentes. Y tan legítimo es anotar un gol de aquella manera como lo es lograrlo de cualquier otra. Porque volvemos al principio; el fútbol consiste en anotar goles. Como sea.
Siendo justos, debo reconocer que gran parte de la conversación circuló en torno a la eliminatoria F.C. Barcelona-Inter de Milán. Hubo un intento exagerado en este país de tratar de deslegitimizar la victoria italiana acordándonos nuevamente de autobuses, catenaccios y demás sandeces. El resultado final fue 3-2. Guste o no. Y todo aquel que trate de venderme un merecimiento mayor para el Barça en aquella eliminatoria se encontrará una respuesta tan sencilla como simple: que hubiera metido un gol más. Entiendo que pueda parecer demasiado simplista, pero lo veo así. Todo el mundo sabe a qué juega.
Lo bueno de que exista un elemento como el resultado es eso, que es la mejor manera de medir los méritos. Y mientras no se demuestre lo contrario, es la mejor manera de hacerlo.

1.- El run run del “Que viene, que viene…” en Madrid es imparable. Es un secreto a voces que Mourinho va a ser el próximo entrenador del Real Madrid. Este hecho constituye un fracaso profesional de dimensiones considerables de Jorge Alberto Valdano. Vendió un proyecto que pasaba por Pellegrini y por dotar de estabilidad al club en el aspecto deportivo. No ha pasado un año y todo ello se ha difuminado. Valdano dimisión.
Hakuna matata es una expresión del idioma suajili que se traduce como “no te angusties”, aquella frase que se hizo famosa en la película El Rey León, y que hoy necesitará que le repitan una y otra vez al Rey Lebron.
1.- El Real Madrid llega al final de temporada con síntomas evidentes de agotamiento físico y mental. El desgaste que produce la imposibilidad de error unido al hecho de verse permanentemente detrás del Barcelona es una losa demasiado pesada. En el otro apartado, Marcelo, Ramos y Ronaldo son quienes están sosteniendo al equipo por presencia física. Con respecto al brasileño, ya va siendo hora de reconocer algún tipo de mérito. Desconozco el motivo, pero pareciera que es un jugador al que hay que demonizar sin motivos demasiado evidentes.
1.- Esta es una de las mejores, sino la mejor, Liga que he vivido. La pelea entre Real Madrid y F.C. Barcelona está alcanzando cotas históricas. A falta de cuatro jornadas todos los frentes están abiertos, Champions, UEFA y descenso con multitud de equipos implicados. Y, a todo esto, es la única Liga junto con la Bundesliga que a estas alturas tiene opciones reales de conquistar los dos títulos continentales.







