En muchas regiones de España el frío está tocando a las puertas de las casas, y ya era hora, porque el calor se ha alargado demasiado, y eso sólo trae problemas para los agricultores que ven como las lluvias no llegan. Pero el frío trae esperanzas de cambiar la situación de sequías en la que se encuentran muchas regiones.

Para mucha gente el otoño y el invierno es la época más cómoda del año, ya que se aprovecha para quedarse en casa cuando no se puede salir de casa del frío que hace. La gente mata el tiempo de muchas maneras, hay quien aprende a hacer ganchillo como propósito personal, y hay otros muchos que su propósito personal es ver

Es importante mantener siempre con ánimo y vitalidad a nuestros mayores. Los ancianos, por desgracia, son personas muy dadas a caer en males como la depresión o el Alzheimer. Son sólo dos de los problemas que pueden padecer como consecuencia del paso de los años, pero son asuntos que pueden tener una solución mucho más sencilla de la que se puede llegar a imaginar. Que dichas personas desarrollen y participen en actividades de ocio es fundamental para combatir este tipo de males. Jugar al parchís, a las cartas, participar en actividades culturales como eventos literarios o musicales… pueden ser alternativas no sólo viables, sino también posibles para las personas con edades avanzadas.
Hoy vengo a contaros algo que me ha traumatizado bastante  y que veo necesario compartir con todos los lectores que aman su casa, su hogar, tanto como yo. He de empezar diciendo que aquellos lectores que sean un poco aprensivos tal vez deben dejar de leer, más que nada para evitar que las pesadillas invadan sus sueños. Y es que yo no era consciente de lo limpia que se puede tener una casa y lo infestada que puede estar de cucarachas al mismo tiempo, hasta ahora.
Hay quien ve su hogar como un espacio de intimidad y relax que espera que nadie perturbe nunca, y hay quien prefiere que su casa sea un centro de reuniones donde amigos y familiares intercambien ideas, opiniones y largas jornadas de ocio. Ambos puntos de vista son igual de buenos, igual de válidos e igual de beneficiosos y no podemos criticar a aquel que no quiere “visitas” ni a aquel que las desea cada día. Sin embargo, lo que sí parecen tener en común ambas personas es que desean que su vivienda sea un lugar estético, tanto para ellos mismos como para los demás.
Hay quien adora la aventura y para quien un viaje, sea del tipo que sea, es una experiencia excitante llena de ventajas y nuevos descubrimientos y yo, aunque todo eso lo entiendo perfectamente, me agobio nada más de pensar que pueda faltarme algo que necesite o que no pueda tener mis momentos de relax e intimidad en el cómodo interior de mi casa. Y es que, seamos sinceros, por muy genial que esté un hotel, jamás será como nuestro hogar. Por eso cuando probé, este pasado puente del Pilar, a viajar en Caravana, me di cuenta que (sin abusar) podría ser la solución que estaba buscando.