Cambiar de casa es una actividad que, aunque se realice pensando en el futuro de la familia, conlleva una serie de desventajas que resultan en muchos casos demoledoras. Lo primero de todo es encontrar una vivienda que agrade, sea espaciosa y esté ubicada en una zona cómoda y tranquila. Después, es momento de pelearse con el constructor por los plazos de entrega. Luego hay que pensar en los muebles y en la distribución del espacio. Y para colmo de todo, en cuanto una familia ya se ha instalado en la vivienda, aparecen deficiencias que producen incomodidades y que es necesario resolver a la mayor brevedad posible.